6 CAPITALES (+1): DEL ESTANQUE AL ECOSISTEMA

Cómo los 6 Capitales Transforman la Mirada del Directorio y la Estrategia Empresarial. El enfoque de los 6 Capitales, impulsado por el IIRC/IFRS, nos invita a mirar más allá del agua y reconocer los “stocks de valor” que hacen viable al sistema completo.

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11/18/20254 min read

Los seis capitales (+1) SyS-Consultoras
Los seis capitales (+1) SyS-Consultoras

Durante años, la gestión empresarial se apoyó casi exclusivamente en la contabilidad financiera. El foco estaba puesto en medir cuánta “agua” había en el estanque: ingresos, egresos, activos, pasivos, resultados. Un enfoque necesario, sin dudas, pero insuficiente para comprender la verdadera capacidad de una organización de crear valor en el tiempo.

Hoy sabemos que la sostenibilidad del estanque depende de algo más amplio: la salud del ecosistema que lo rodea. El marco de Reporte Integrado —y su enfoque de los 6 Capitales— ofrece esa mirada más completa, conectando estrategia, gobernanza, riesgos y creación de valor desde una perspectiva integral.

A partir del análisis del material del DEP del IGEP, y especialmente de la sección dedicada al concepto de valor integral y los capitales organizacionales, surge un mensaje clave: el valor no se “mide”, se comprende. Y para comprenderlo, hay que mirar todo el ecosistema.

1. Del enfoque financiero al enfoque ecosistémico

La metáfora es sencilla y poderosa:

La contabilidad tradicional mide el agua del estanque. Los 6 capitales miden la salud del ecosistema: el suelo, el clima, la fertilidad, las relaciones entre especies, la energía disponible.

Un estanque puede lucir lleno hoy, pero si el suelo está erosionado, el clima se vuelve adverso o desaparecen los nutrientes, la merma será inevitable.
Lo mismo ocurre con las organizaciones: los números financieros son siempre un resultado, nunca una causa.

Moverse de una mirada fragmentada a una mirada integral es un salto de madurez que impacta directamente en la capacidad del Directorio de tomar decisiones más informadas y de anticipar riesgos.

2. ¿Qué son los 6 capitales y por qué importan?

Los capitales son “stocks de valor” que la empresa utiliza y transforma en su operación. Algunos se consumen, otros se regeneran y otros incluso crecen con el uso. Según el Reporte Integrado, se agrupan en seis categorías:

  1. Capital Financiero: Los recursos económicos disponibles. Es el agua del estanque: vital, pero no la historia completa.

  2. Capital Humano: Competencias, motivación, bienestar, talento disponible. La vida del ecosistema.

  3. Capital Intelectual: Conocimiento estructurado, procesos, patentes, sistemas, know-how. El humus del suelo: determina la capacidad de regeneración y crecimiento.

  4. Capital Relacional: Vínculos con clientes, proveedores, reguladores, aliados y comunidades. El clima del ecosistema: habilita o limita la prosperidad.

  5. Capital Manufacturado: Infraestructura, tecnología, equipamiento, redes y procesos tangibles. La “infraestructura natural” que sostiene el movimiento.

  6. Capital Natural: Agua, energía, insumos naturales, clima y condiciones ambientales. La base misma del ecosistema sobre la cual todo lo demás se construye.

La clave del enfoque integrado es entender que el valor surge de las interacciones entre estos capitales, no del análisis aislado de cada uno.

3. ¿Por qué esta mirada cambia la forma de dirigir?

Para los Directorios y altos decisores, abrazar la lógica de los 6 capitales introduce tres transformaciones fundamentales:

  • Cambia la conversación estratégica

    • De “cómo venimos” a “cómo estamos construyendo valor real”.

    • De mirar resultados a mirar capacidades.

  • Mejora la supervisión y la gestión de riesgos

    Muchos riesgos no son financieros en su origen, aunque terminen manifestándose ahí.
    La erosión del capital humano, intelectual o natural suele anticipar impactos financieros futuros.

  • Conecta mejor corto, mediano y largo plazo

    Los capitales permiten ver cómo una decisión de hoy puede aumentar un capital, pero degradar otro.

La conversación pasa de “cuesta caro” a “cuánto nos costará no hacerlo”.

4. Cómo empezar: la brújula del ecosistema

No se trata de medir 200 indicadores ni de producir reportes extensos. El primer paso es crear conciencia directiva sobre el estado del ecosistema organizacional.

Algunas prácticas simples y de alto impacto:

  1. Mapa de fertilidad del ecosistema: Un análisis cualitativo trimestral sobre cómo evoluciona cada capital.

  2. Señales tempranas de erosión: Identificar tendencias en cultura, conocimiento, relaciones o infraestructura que anticipan riesgos futuros.

  3. Conversaciones basadas en capitales: Incorporar en las reuniones del Directorio y los comités preguntas que salgan del radar tradicional:

    • ¿Qué capital estamos consumiendo para lograr este resultado?

    • ¿Qué capital estamos fortaleciendo con este proyecto?

    • ¿Qué capital necesita protección?

  4. Integrar estructura, valores y contexto: Como subraya el Modelo COSO y la perspectiva integral del IGEP, la gobernanza efectiva no se logra mirando partes, sino alineando personas, información, riesgos y procesos.

5. Un capital más: la capacidad de aprender

Aunque no figure formalmente entre los seis, muchas organizaciones descubren que hay un séptimo capital que determina la salud de todo el ecosistema: la capacidad de aprendizaje organizacional.

Una empresa que aprende rápido regenerará su ecosistema; una que no aprende, lo degradará.
La agilidad, la adaptación y la capacidad de hacer sentido son, hoy, factores críticos para sostener los demás capitales.

6. Conclusión: cuidar el ecosistema para que el estanque siga vivo

Integrar el enfoque de los 6 capitales no es un ejercicio de sostenibilidad cosmética ni una moda conceptual. Es un marco de gestión serio y robusto que permite mirar la creación de valor de forma integral, anticipar riesgos y tomar mejores decisiones.

Cuando una organización entiende que su futuro no depende solo del agua del estanque, sino de la salud completa del ecosistema, cambia la forma en que:

  • planifica

  • invierte

  • desarrolla talento

  • innova

  • se relaciona

  • cuida recursos

  • aprende

Ese cambio de enfoque no es solo conceptual: es profundamente estratégico. Porque las decisiones más importantes no se toman mirando el estanque, sino escuchando al ecosistema.